Introducción                                                                                                   El Karso en el Mundo                                                                                             El Karso en Puerto Rico

 

El Karso en Puerto Rico: Amenazas e Impactos

        Existen muchos factores de presión sobre las distintas regiones kársticas de Puerto Rico, incluyendo: la transformación y la fragmentación del paisaje, la construcción desmedida, la alta demanda por roca caliza, canteras mal ubicadas, nuevas carreteras que duplican carreteras existentes, proyectos de viviendas horizontales, centros comerciales, viviendas que descargan su sistema sanitario a cuerpos de agua, la contaminación al acuífero, la intrusión salina y un turismo poco sustentable, entre otros.

 Transformación y Fragmentación del Paisaje

    En un principio, los retos de las formaciones topográficas particulares de la región kárstica restringieron las actividades de transformación a los valles y las zonas llanas del accidentado paisaje del karso.  Hoy día, sin embargo, la topografía y la geología no representan grandes retos para la maquinaria moderna y la región kárstica está siendo transformada.  La maquinaria moderna permite la extracción de mogotes de manera que se pueda aplanar el terreno y rellenar los humedales.  Los sumideros y las cuevas se rellenan con hormigón o relleno que se obtiene de los mogotes.  Los meandros de los ríos se capturan en canales rectos de concreto o se convierten en lagos mediante la construcción de represas.  Las carreteras se diseñan para atravesar la región en líneas rectas, en contraste con las carreteras con curvas del pasado.  La construcción de la carretera PR 10, a través del karso norteño y el Bosque de Río Abajo, es claro ejemplo de lo anterior. Un área de gran valor ecológico sin mucha población fue fragmentada para la construcción de esta carretera, a la cual le siguen proyectos residenciales y comerciales. 

     Como en la naturaleza todo está interconectado, cuando deforestamos un área se afecta esta relación. La deforestación resulta en menos cantidad y calidad de agua disponible, mayor sedimentación y menos diversidad biológica por la pérdida y fragmentación de hábitat, y el empobrecimiento genético de las especies, entre otros impactos.  La constante pérdida y fragmentación de hábitats son factores que impactan directamente a las especies de flora y fauna amenazadas o en peligro de extinción.

Construcción Desmedida 

        La tendencia de crecimiento urbano horizontal, sin una planificación adecuada y en violación a las leyes y reglamentos ambientales, ha resultado en la destrucción y degradación acelerada de partes del karso puertorriqueño. A su vez, las actividades de construcción ponen más presión sobre la roca caliza de las regiones kársticas al aumentar la demanda de ésta para hacer cemento, usarla como relleno en carreteras, hacer arena y bloques, etc. Cada año en Puerto Rico se saca aproximadamente entre medio kilómetro a un kilómetro cúbico de roca caliza, mayormente a través de canteras que operan en las regiones kársticas. Lo que a la naturaleza le tomó millones de años en hacer, el ser humano lo puede destruir en pocos años. 

        Por otro lado, el terreno kárstico tiene menos resistencia a la presión de carga o al peso de estructuras construidas sobre este, por lo que es más susceptible a colapsarse, ya que la masa de roca está en un proceso continuo de disolución. Por esta razón, la construcción en el karso es difícil, costosa y peligrosa y puede ocasionar perdidas a la infraestructura, la propiedad y hasta la vida humana.  Los recientes sucesos de colapsos de sumideros, desprendimientos de rocas y deslizamientos en urbanizaciones en Lares, Manatí, Vega Baja, Morovis y Guánica resaltados en la prensa local, son muestra de lo anterior.  Dado su alto nivel de fragilidad, no debe promoverse el desarrollo en las regiones kársticas de forma indiscriminada. 

Extracción Excesiva y Contaminación del Agua

    Debido al alto grado de permeabilidad de la roca caliza, los acuíferos de la región kárstica son vulnerables a la extracción de agua excesiva y a la contaminación. Varios sectores de los acuíferos del norte y del sur de Puerto Rico están afectados por la intrusión salina. La intrusión salina es la presencia física de agua salada en el acuífero, la cual es inducida por extracciones considerables de agua que bajan el nivel de agua dulce de los acuíferos; lo que permite la penetración y contaminación con agua salada proveniente del mar. Un acuífero afectado por la intrusión salina resulta inservible para el uso humano y puede tardar cientos de años en reponerse. El efecto de la intrusión salina cobra importancia por sus implicaciones en la agricultura, la industria, el comercio y el uso doméstico.  

 
        Aunque actualmente se prohibe su inyección al acuífero, en el pasado se inyectaron materiales contaminantes al acuífero a través de pozos de disposición de desechos, tales como aguas sanitarias, aceite, ácido neutralizado, compuestos orgánicos, tintes, soluciones de sulfatos, fertilizantes, desechos de una planta procesadora de piñas y desechos de cervecerías. De hecho, siete de los nueve lugares más contaminados en Puerto Rico, incluidos en la Lista Nacional de Lugares Contaminados (“Superfund Sites”) de la Agencia Federal de Protección Ambiental, se encuentran en la región del acuífero del norte (en los municipios de Arecibo, Barceloneta, Manatí, Vega Baja y Toa Baja). En esta región, se han tenido que cerrar numerosos pozos de agua por causa de la contaminación industrial, los cuales también quedan inservibles y toman cientos de años en reponerse.

        Por otro lado, las descargas directas de aguas sanitarias de viviendas, sumadas a las descargas de numerosos contaminantes peligrosos y fuentes dispersas de contaminación, también causan problemas de contaminación del agua en los acuíferos y las aguas superficiales del karso. La cantidad, calidad y disponibilidad del agua de los acuíferos en el futuro dependerá de las decisiones que se tomen con respecto al uso de los terrenos en la región kárstica. 

        Bajo estas condiciones de impactos y amenazas, la rehabilitación de la calidad del agua en los acuíferos, de los terrenos con bosques, o de la topografía original en las regiones kársticas se convierte en una sumamente costosa y difícil, y quizás hasta imposible. Puerto Rico es una isla tropical con una densidad poblacional que está entre las mayores del mundo, con más de 1,100 personas por milla cuadrada. Esta densidad poblacional, sumada a un modelo económico basado en la intensa explotación, modificación y destrucción del entorno natural, amenaza los sistemas naturales del karso, al igual que nuestra supervivencia.