Introducción                                                                                                   El Karso en el Mundo                                                                                             El Karso en Puerto Rico

 

El Karso en Puerto Rico: Flora y Fauna

Las regiones kársticas de Puerto Rico albergan la mayor biodiversidad de flora y fauna en todo el archipiélago. La variedad de formaciones terrestres y condiciones hidrológicas del karso influyen en la diversidad de vida silvestre y ecosistemas que allí se encuentran.

    Tanto la región kárstica del Sur y el Norte se encuentran constituidas por un alto número de especies de flora y fauna nativas, algunas de ellas exclusivas (endémicas) del patrimonio natural de nuestro país.  Para muchas de estas especies, la región kárstica representa su principal o único tipo de hábitat disponible en Puerto Rico y en el caso de las especies endémicas, en todo el mundo.

    En el sur, tenemos el Bosque Seco de Guánica con una gran diversidad de flora y fauna, adaptada a las condiciones del karso con una lluvia relativamente baja.  Como contraste, en el norte, donde está nuestra mayor extensión kárstica, los bosques son húmedos.  Los Bosques Estatales de Vega, Cambalache, Río Abajo y Guajataca están ubicados en esta región. Estos bosques, muestran unas particularidades debido a que la vegetación en el tope de los mogotes o torres, la que está en las laderas y a la de los valles suele ser diferente como resultado de la cantidad de lluvia que reciben, la retención del agua y la profundidad del suelo.

     La regiones del karso del Sur y el Norte albergan 50 especies que están consideradas vulnerables o en peligro de extinción por agencias locales y federales, tales como la Cotorra Puertorriqueña, el Sapo Concho, la Boa Puertorriqueña, el Guabairo, la Mariquita, el Matabuey, la Palma de Manaca y el Palo de Rosa, entre otras. Actualmente, la restauración de las poblaciones en peligro de extinción, tales como la Cotorra Puertorriqueña y el Sapo Concho, parece factible en las regiones kársticas, ya que contienen extensiones de zona silvestre de tamaño inusual para una isla conocida por el predominio de zonas urbanizadas y construidas.  La protección de hábitats importantes para estas especies en las zonas kársticas podría resultar en la recuperación de sus poblaciones, logrando asi su remoción de la lista de especies vulnerables o en peligro de extinción.

     Las aves y los murciélagos son dos especies carismáticas que generalmente atraen de manera singular el interés de las personas que quieren conocer sobre el karso. Para las zonas calizas del Norte y del Sur se han encontrado unas 223 especies de aves. Estas regiones kársticas albergan 16 de las 17 especies de aves endémicas de Puerto Rico. La única que no se ha reportado es la Reinita del Bosque Enano.  Esta especie se encuentra solo en elevaciones medias y altas de los bosques en las montañas de Puerto Rico.  La Rolita, la Paloma Sabanera, el San Pedrito, el Pitirre, el Bienteveo, la Reinita Común, el Gorrión Negro, el Mozambique y el Comeñame son algunas de las especies nativas y endémicas de aves documentadas para la zona caliza del Norte, del Sur, como en el karso disperso del interior.  También se han reportado diez especies de aves en peligro de extinción en las regiones del karso; incluyendo a la Cotorra de Puerto Rico o Iguaca, la cual era extremadamente abundante en los bosques calizos del Norte y del Sur.

     La zona caliza del Norte alberga las 13 especies de murciélagos conocidas en la Isla, 10 de las cuales prefieren las cuevas como albergue.  Los murciélagos son los únicos mamíferos nativos existentes en Puerto Rico.  Los restos fósiles de esta zona indican que por lo menos 16 especies de murciélagos estuvieron presentes en la Isla.

   
La diversidad y abundancia de la vida silvestre en la zona kárstica es el resultado de la diversidad de los ecosistemas, que proveen abundante alimento, albergue y lugares de anidaje a las especies de aves y murciélagos. La topografía del karso, con sus valles, cañones, cerros, sumideros, cuevas y abundantes grietas provee un hábitat muy diverso para la vida silvestre. La abundancia de especies de aves y murciélagos, a su vez, acelera la dispersión de las semillas y la regeneración de los arbustos y árboles cuyas flores, frutas y semillas constituyen parte de sus dietas.  Esta sinergía entre la vida silvestre y la vegetación aceleró la recuperación de los bosques luego de la gran deforestación que sufrió Puerto Rico al comienzo del siglo pasado por causa de la agricultura.